jueves, 17 de junio de 2010

EVALUAR AL EVALUADOR



La ideología de la evaluación avanza inexorable y ya contamina ciencias, saberes, disciplinas y relaciones sociales. Hasta penetra en la intimidad de cada uno de nosotros tratando de que acabemos en la autoevaluación cotidiana, ora a través del culto a la imagen del cuerpo y al espejo, ora a través de constantes comprobaciones de nuestro estado, de fotografías del interior de nuestro cuerpo a fin de evaluar un día sí y otro también el funcionamiento de nuestros órganos, bien por medio de exámenes constantes, de informes para conocer nuerstro estado psicológico. De la normalidad se va pasando en silencio al abuso. Y así, hasta una simple llamada a una operadora cualquiera finaliza con un pequeño cuestionario "para evaluar la calidad del servicio". En economía, las agencias de calificación del riesgo crediticio han evaluado en el pasado siguiendo criterios mentirosos, como ahora sabemos. Porque lo que está en juego es la pregunta acerca de quién evalua al evaluador. Y para continuar el absurdo, saber quién evaluará al evaluador que evalúe al evaluador.

La ideología de la evaluación tratando de quedarse con el saber del otro olvida que en último caso la objetividad es una quimera, a la vez que desconoce Heisenberg y su principo de incertidumbre. o que dificilmente es posible evaluar la calidad de una organización sin pasar por alto que el concepto de calidad no es ni universal ni inmutable.

Este sábado en Barcelona participaré en un Foro bajo el lema, 'Lo que la evaluación silencia. Un caso urgente: el autismo.' Se busca explicar los riesgos de la evaluación limitada a la cifra, que silencia lo particular de cada ser humano, y denunciar el uso indiscriminado de cuestionarios, y así alertar a la opinión pública ilustrada del riesgo de erradicar la subjetividad en la cultura, en el arte, en la universidad, en el campo médico-sanitario, en el campo legal, pedagógico y social; es decir en todos aquellos ámbitos que atañen a los seres humanos.

Sometidos a diario a nuestro particular Gao Kao, selectividad China que clasifica y que justifica todo su sistema de enseñanza, perseguidos por el sempiterno protocolo, nuestra subjetividad está amenazada, confinada a muy pocos lugares donde se la escucha.

El evaluador etiqueta. Aunque por muchas etiquetas que nos pongamos unos a otros, por mucho que silenciemos nuestra radical singularidad, cada uno de nosotros sabe que es inclasificable.


Publicado en DIARIO PALENTINO, el jueves 17 de junio de 2010.


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