domingo, 25 de febrero de 2007

Nada es imposible


Este slogan define una época. La que nos toca vivir, donde se muestra a las claras que no se retrocede ante lo que no es posible. La lógica de lo posible cede el paso y permite la trasgresión. Los vecinos ilustrados se enfrentan atónitos al despliegue de un estilo de vida que niega lo que no puede ser, lo imposible.

Y así, algunos jóvenes universitarios de carreras como Publicidad, se reconocen en Imposible is nothing, en el transcurso de un concurso anual para premiar el slogan ante el que se sienten más identificados, más tocados.

¿Y quién es el guapo que se enfrenta a est axioma? ¿Quién es el que trata de demostrar que una de las claves del equilibrio humano es precisamente identificar los imposibles que cada uno tiene, y retroceder ante lo que no es posible? Desde el colegio los sufridos maestros tratan de demostrar lo obvio: que hay cosas que no se pueden hacer, que es imposible, que está bien, pequeño, has tenido buena idea, pero, eso, precisamente eso, es imposible para ti. Tal o cual conversación no debes escucharla, tal o cual página de Internet no debes visitar, tal o cual libro es preferible que no leas, tal o cual cosa es de momento imposible. ¿Imposible? Ni hablar, señor maestro, le contestan, ¿no se ha enterado Usted? ¿No ve la tele? No ve que triunfa el lema de nada es imposible.

Aplicado al cuerpo, los límites, se desbordan. El tratamiento de lo imposible encuentra acomodo en las mil técnicas que proliferan para realzar la imagen perfecta, para superar lo insuperable, para alcanzar lo inalcanzable. Y todo porque por supuesto, nada es imposible. Siempre cabe una operación dermoestética más, un tatuaje más, una nueva modificación. Se trata de tunear el cuerpo como si fuera una máquina que lleva la marca de lo singular, se trata de remarcar lo original que es cada sujeto. Por supuesto, nadie les dice que no es muy original querer ser original, puesto que parece que todo el mundo pretender serlo. Se ignora el ceder, el pensar en el otro, en conformarse con ponerse a la fila.

Aplicado al lazo social, todo puede ser posible, hasta el punto en que como ha señalado un autor genial, Jacques Alain Miller, estamos en la época del hombre sin cualidades, -en clara alusión a la novela magistral de Roberto Musil, El hombre sin cualidades-, una época donde se produce el viejo sueño de Bentham, de que cada uno tenga una cifra para estar siempre localizado. La aspiración de controlar y vigilar paradójicamente se cumple a medida en que las sociedades se arman de más sofisticados elementos para comunicarse, y así, el teléfono móvil, se constituye en un nuevo dispositivo de vigilancia remota, de cuantificación de cada uno en relación a un GPS social, con unas coordenadas claras. Se ha hecho posible lo que parecía un imposible no hace tanto. ¡Todos localizados! es uno de los nombres de ¡nada es imposible!, en una vuelta de tuerca más.

Aplicado el slogan al trato y cuidado de sí, tenemos otro ejemplo. Una epidemia oculta de autoflagelación está afectando a los adolescentes de toda Gran Bretaña: uno de cada 12 adolescentes se lastima deliberada y regularmente. Ahí lo tenemos, nada es imposible para esos adolescentes que empiezan a preocupar seriamente a las autoridades sanitarias británicas. Tampoco para los jóvenes japoneses que practican el hikikomori o la inhibición y el aislamiento en la propia habitación durante meses con la única comunicación de la Red Internet. Para ellos, nada es imposible.

Aplicado al esfuerzo y a la superación personal, es mucho mejor lema, el reconocimiento de que sin el servicio a los otros, sin la ayuda a quien más lo necesita, no cabe hablar de triunfo personal, pues el éxito individual si acaso habla de narcisismo, pariente hermano del nada es imposible, como cuando alguien es capaz de superar lo que no es posible exclusivamente por amor a la propia imagen, cual Narciso.

Como me escribe un lector de esta columna: “los jóvenes por su propia condición piensan, en todas las épocas, que nada se les resiste (nada es imposible), salvo el tiempo que inexorable y pertinazmente les confirma contundentemente la realidad, lo que no puede ser, no puede ser y... además (axioma) es imposible”.

El problema actual es que los límites de cada edad se han trastocado, y junto a la adolescencia tardía, se sabe de la juventud que nunca se quiere abandonar, en un Peterpanismo generalizado. Y se sabe que se encuentran con dificultad gentes que de verdad acepten los límites de la edad, y otros. Porque también para ellos, nada es imposible. Sin por ello recurrir a la vía sacrificial, que suele conducir a lo peor.

Felizmente, el amable lector de esta columna, sabe que existen un número elevado aunque invisible de vecinos ilustrados de toda edad y condición que aceptan los imposibles, personales, naturales, culturales, sociales. Que reconocen sus particulares imposibles. De alguno de ellos hablaremos en las próximas semanas.

©DIARIO PALENTINO, publicado el jueves 13 de abril de 2006.

4 comentarios:

Luis M. dijo...

Casualmente, el otro día, vi en la televisión (sí, veo la televisión, ¿qué pasa?) un documental sobre el programa SETI y explicaban los autores los problemas relativos al contacto con vida extraterrestre debido a la inmensidad del universo y a los limites que impone la velocidad de la luz.
No entro a discutir la existencia de vida inteligente en algún lugar, sin embargo recuerdo que, al respecto de la velocidad de la luz, pensé que mi bisabuelo, no pilla tan lejos, fácilmente ni conociera el concepto de velocidad de la luz, y el transporte más rápido de la época probablemente no superara los 30 kms/h.
Estoy convencido que, en no muchos años, algún teórico romperá la barrera de Einstein y en pocos mas, un ingeniero lograra un tipo de artefacto que nos permita acceder toda esta galaxia y las demás, y creo que no soy un optimista, el ritmo exponencial del desarrollo de nuestros conocimientos desde el alba de la Historia, me dirige necesariamente a ese fin, luego, al menos, en ese campo, nada es imposible.
En el plano social considero que han existido avances, no tantos como en lo tecnológico y desde luego menos que los nos conviene, pero llegamos a los temas personales y estamos prácticamente igual que en el siglo I.
Que pena, en lo relativo a nosotros mismos, parece que bastante es imposible.

Luis M. dijo...

Casualmente, el otro día, vi en la televisión (sí, veo la televisión, ¿qué pasa?) un documental sobre el programa SETI y explicaban los autores los problemas relativos al contacto con vida extraterrestre debido a la inmensidad del universo y a los limites que impone la velocidad de la luz.
No entro a discutir la existencia de vida inteligente en algún lugar, sin embargo recuerdo que, al respecto de la velocidad de la luz, pensé que mi bisabuelo, no pilla tan lejos, fácilmente ni conociera el concepto de velocidad de la luz, y el transporte más rápido de la época probablemente no superara los 30 kms/h.
Estoy convencido que, en no muchos años, algún teórico romperá la barrera de Einstein y en pocos mas, un ingeniero lograra un tipo de artefacto que nos permita acceder toda esta galaxia y las demás, y creo que no soy un optimista, el ritmo exponencial del desarrollo de nuestros conocimientos desde el alba de la Historia, me dirige necesariamente a ese fin, luego, al menos, en ese campo, nada es imposible.
En el plano social considero que han existido avances, no tantos como en lo tecnológico y desde luego menos que los nos conviene, pero llegamos a los temas personales y estamos prácticamente igual que en el siglo I.
Que pena, en lo relativo a nosotros mismos, parece que bastante es imposible.

Anónimo dijo...

Luis, por qué no te montas tu propio blog y hablas de televisión o de lo que quieras, porque no hay quien te entienda y menos si te enfadas tanto sin que nadie te haya dicho nada porque veas la televisión.

Luis M. dijo...

¿Acaso te molesta que hable?, mil perdones, pero continuaré, con mi nombre, sin esconderme.
En cuanto a las entendederas, no tengo nada que decir, salvo tal vez que me llama la atención lo de "no hay quien te entienda" ¿hablas en nombre de algún grupo? o unicamente te refieres a tí.
Por cierto, en los blogs, se comentan los escritos, para discutir están los foros, si quieres la dirección de alguno cañero de verdad, estaré gustoso de proporcionartela.
Un saludo, Anonimo.