jueves, 21 de mayo de 2020

Personalidad


Columna de DIARIO PALENTINO del jueves 14 de mayo de 2020

La noción de personalidad se confunde con otros conceptos como el de carácter o temperamento. Asimismo se exige desde la cuna tener una “propia” personalidad, se señala a quien “no tiene personalidad”, o a quien porta doble personalidad. También se habla de personas que son  personalidades y de otras que tienen personalidad múltiple.
Un lío. Un gran despiste para el gran público y para demasiados psicólogos que partieron de Catell: personalidad es lo previsible que hacen las personas en situaciones concretas. Mejor es partir de Lévi-Strauss (“El yo es detestable”) y de Lacan (“La personalidad total, la unidad unificadora, una mentira escandalosa”), como enseñara Vicente Palomera en De la personalidad al nudo del síntoma (Gredos, 2012), sentenciando que el error de toda la psicología es, precisamente, que al tomar la persona o el yo como sujeto, al hacer de la personalidad una sustancia, asimila de modo imaginario lo simbólico y lo real: el orden simbólico y el individuo en tanto elemento numérico de un conjunto. Incluso cuando parte de Machado y de su Juan de Mairena para recordar que Abel Martín creía en lo otro, en la esencial heterogeneidad del ser, en la incurable otredad que padece lo uno.
La personalidad es una máscara. Un engaño. La mentira necesaria para salir a la calle, para presentarse en sociedad. Quitar esa máscara es encontrarse con otra y con otra. Por eso fortalecer el yo, afirmar la potencia de ese trampantojo es estéril, por más que el entrenador psicológico quiera convencer a su cliente de que debe “confiar en sí mismo” y “afirmar su personalidad”. Lamentables desorientaciones que obtienen individuos aún más infatuados. Aunque con todo y con eso lo peor de lo peor llegó históricamente con el culto a la personalidad del líder.
A esa inflación del yo nos conduce todo en nuestra vida socio-económica de culto al individualismo, a la marca personal, al narcisismo generalizado, a las astucias incansables del yo, a ese yo que se habla a sí mismo en la vida interior con marcado acento de aburrimiento repetitivo.
 Simplemente la personalidad cumple una función. Permite las coartadas. Punto.  






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